LAS PRÓXIMAS VACACIONES: EN UN SOFÁ

Cuando el presupuesto es reducido, hay que apelar al ingenio, y para muchos, dormir en un sofá es una opción a considerar. Hoy ya tengo varios amigos y conocidos que recorrieron Europa de esta manera: con CouchSurfing, una red social mundial que permite que los viajeros se pongan en contacto con las ciudades que visitan. Pero el dato más curioso es que uno puede comunicarse con gente que gentilmente presta su sillón en donde uno pueda pernoctar luego de una agotadora recorrida turística.
cochón inflable – Hamburgo, Alemania
Interiorizarse con el funcionamiento de este nuevo “movimiento” no es para nada complicado. El sitio web http://www.couchsurfing.org/ no deja incógnitas libradas al azar; explica con claridad los pasos a seguir para insertarse en este nuevo mundo y brinda tips para lograr buenos resultados.
Para entrar en el mundo CouchSurfero es necesario acceder a la página oficial y crear un perfil; de la misma manera que uno crea perfiles en los buscadores de empleo. La diferencia radica en que la idea no es atraer futuros empleadores sino personas de distintas nacionalidades que quieran conocer la localidad donde uno vive y compartir su cultura.
En este perfil, además de los datos personales, uno agrega aquellos intereses y conocimientos que lo harían un candidato ideal. Por ejemplo: si le gustan los deportes, qué música escucha, si toca algún instrumento, qué idiomas habla, qué lugares visitó, si es una persona sociable y salidora o más bien tranquila y hogareña. ¡Qué terrible sería que en la casa que nos recibe un grupo de gaitas ensaye todas las noches!
Aunque algunas visitas pueden ser breves, es importante establecer de ante mano, las pautas de convivencia; si es un hogar apto para fumadores o si se aceptan mascotas, entre otras tantas. Y estar abiertos al diálogo, si una de las dos partes no está satisfecha con la otra, conversando pueden entenderse o llegar a un acuerdo. Y ante la duda, siempre preguntar.
Es importante respetar y adaptarse a la rutina y conductas del anfitrión. Si es una persona pulcra intenten conservar la limpieza del hogar; si cuando se despiertan el dueño de casa duerme, traten de no hacer mucho ruido.
También se recomienda contactarse con los “prestadores de sillón” con anticipación para estar seguros de su disponibilidad cuando lleguemos a dicha ciudad y, a pesar de que este es un servicio gratuito, es preferible no viajar con el dinero justo, uno nunca sabe…
Después de habernos aventurado en esta experiencia, tenemos que calificar a nuestro anfitrión y él nos calificará a nosotros como huéspedes. Y de esta manera, el resto de las personas de la comunidad CourchSurfera estará al tanto de cómo somos. En cierta forma, es parecido a las devoluciones que se hacen a los vendedores y compradores cuando uno hace shopping online.
Si uno vivió una buena experiencia, un gesto de agradecimiento no le cuesta a nadie. Bastará con un simple detalle antes de partir, como por ejemplo, arreglar algún objeto roto, cocinar un plato autóctono, cortar el césped o limpiar el auto.
Y así de simple, esta nueva modalidad de hospedaje, no sólo ayuda a abaratar costos y permite el acceso a lugares que eran económicamente imposibles de visitar, sino que además, genera un intercambio cultural que vale la pena vivir alguna vez.
Habrá que animarse este verano… ¡atención alérgicos!, no olviden consultar si el sillón es de pluma.
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