DEJALA CORRER

Mucho movimiento;  colores, roces, olores. Parece caótico visto desde afuera, pero cuán en su mundo están todos. Cuando subo a un colectivo, miro los rostros  y trato de adivinar con qué mantienen las cabezas ocupadas.

 
De la misma manera sentada en este café, observo a las personas salir del subte, tal vez camino al trabajo… ¿en qué estarán pensando? Cuentas por saldar, descuentos con la tarjeta, la próxima cita, un pariente enfermo, llevar la ropa a lavar, la listita del súper, asignaturas pendientes…
 
Estación Victoria, Londres, 7:30am
 
Seguramente en momentos como estos debo haber alimentado la organización de esta aventura, “soñando despierta” camino al trabajo en el 108  (con lluvia o sol, sentada o apretujada), una más con la mente en marcha: evaluando, reconsiderando, arriesgando.
 
Casi de la mano con el cambio de año, le dije hasta pronto a todos mis queridísimos (y a mi país que lo llevo bien puesto) y emprendí unos de esos viajes que rara vez se esperan, pero de cierta manera llegó. 
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