LONDON BABY!

No sé qué pasó estos días que me agarraron unas ganas feroces de viajar a Londres. Sin planes de volver por lo pronto, comparto algunos datitos y lugares que me encantaron para quienes la visiten pronto.

Antes adelanto que se viene mucha caminata, espacios verdes y un par de rincones bien londinenses. Imposible no caer en algunas recomendaciones estrictamente turísticas; nunca vienen mal.

Dos escapes verdes en medio de la ciudad, por si te gusta comer algo de pasada con unos mates reparadores para seguir pateando todo el día. Ambos con un paisajismo de realeza:

St. James Park
Justo en frente al Buckingham Palace.

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Kensington Gardens
Frente al Palacio Kensington.

Plazoletas casi escondidas
Hay que caminar atento. Frente a las parroquias o en alguna calle cortada podés encontrarte con estas típicas plazas inglesas que vemos en las películas y que vienen al pelo para descansar o interactuar con la gente del barrio.

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Esta, por ejemplo, estaba frente a St. Paul’s Church, la parroquia de los actores, en el barrio Convent Garden. A no confundirla con St. Paul’s Cathedral eh!

• Las calles del barrio Covent Garden y su antiguo mercado. Arquitectura con historia que hoy se funde con el colorido de los artistas, diseñadores y artesanos que lo conforman. También vas a encontrar alternativas gastronómicas.


¡CAMINAR, CAMINAR CAMINAR! Esta ciudad parece vivir en otra época.

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• Y frenar a mirar cada vez que hay un cambio de guardia. Solo porque es lindo y no es algo que vemos con frecuencia. Una curiosidad, ¿el Soldadito de Plomo era inglés?


• Por Candem Lock hay que andar. Parece haber sido excluido de la reconocida elegancia británica. Un ambiente bien descontracturado, con bares de asientos atípicos, mercado de pulgas, vestimenta con personalidad, diversidad.


La pequeña Venecia. Nunca sabré cómo llegué a estos lados y, hablando con otras personas, noté que no todo el mundo llega. Me enamoró. La caminata por el canal es larga, pero imperdible y termina en un barrio residencial muy pintoresco.

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La Torre de Londres. Ninguna novedad. Pero si dudás ir o no, te digo: NO DUDES. Tené en cuenta que recorrerlo entero con audio guía lleva medio día fácil, pero ni te das cuenta, quizás porque se siente como viajar al pasado. Además, uno termina “visualizando” hechos históricos de una manera casi palpable.

• Si mal no recuerdo, mi entrada al museo incluyó un paseo en barco desde el Big Ben hasta Tower Bridge. Otra perspectiva de la ciudad y sus edificios emblemáticos desde el agua.

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• Qué comer
FISH & CHIPS! Básico, pero un clásico: un gran plato de papas fritas y pescado rebosado (y frito). Casi me hago adicta.

Qué tomar s6006588bis
Cerveza. Of course! (Porsupus!) Cualquier pub de barrio sirve para el cometido o podés visitar el legendario Lamb & Flag cuyo edificio data del siglo XVIII y, según me comentaron, era frecuentado por Charles Dickens. La movida se ve en las horas de after office (en el barrio Covent Garden).

El transporte
En Londres el subterráneo es el TUBE y algo muy importante que recordar es que el ticket hay que pasarlo por el molinete tanto a la entrada como a la salida. ¡Ojo con tirarlo que las multas son carísimas! Y el hospedaje es aconsejable buscarlo en los barrios que se encuentren en las zonas 1 o 2, más lejos de esto no solo se agrandan las distancias sino que moverse es mucho más caro.

• En Notting Hill los fines de semana cortan las calles y se arma una gran feria con puestos de comida, antigüedades y ropa usada por dos mangos. Y va el dato cholulo: la librería de Hugh Grant en la película con el mismo nombre existe, aunque es un negocio de otra cosa. ¡A buscarla!

• ¿Fanatismo por Sherlock Holmes? Se puede visitar su casa y encontrarlo por varios lados.

Dudas o más información que necesites, con gusto trataré de ayudar.

Bye-bye!
Alexia.-

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